MIGUEL AGUERO

Cómo adoptar un perro puede cambiar a tu familia

Cuando tienes una familia con hijos, más temprano que tarde te encuentras en una etapa de la que la gran mayoría decide evitar: El momento en el que tus hijos te dicen que quieren un perro.

adoptar un perro
Olaf – El nuevo miembro de nuestra familia

La responsabilidad que implica tener un perro, versus lo ocupado que van nuestras vidas, hacen que al momento que nuestros hijos tocan este tema, inmediatamente pase por nuestra mente decirles “¡Ni en broma!”, sin embargo, la respuesta más educada que generalmente lanzamos fue “En lo que aprendas a tener responsabilidades, lo hacemos”.

Si has pasado por esa etapa en tu vida o en algún momento has pensado en adoptar un perro, quiero compartir contigo lo que ha significado esta experiencia en mi familia y cómo este nuevo integrante nos ha ayudado a todos en nuestro crecimiento personal.

Una de las personas que llegó a ser mi supervisor mientras trabajaba en California, me decía contundentemente, que él no deseaba tener hijos, porque era una responsabilidad muy grande. Lo que me parecía un tanto irónico es que tenía una perra a la que ya por sus años tenía que atender con mucho más esfuerzo que el que a mi me llevaba atender a mi hijo, que para ese entonces rondaba los 2 años.

Recuerdo que siempre le decía que al menos mi hijo llegaría un momento que comería solo, iría al baño por su cuenta y que me diría claramente cuando tenía hambre, cosa que un perro nunca llegaría a hacer. Por esa misma razón, durante mucho tiempo, estuvimos mi esposa y yo alejados de la idea de adoptar un perro. Cuando nuestro hijo nos lanzó por primera vez la idea de querer un perro, nuestra respuesta inmediata fue un no rotundo. Sin embargo, sabiendo que mi hijo no tiene hermanos, comprendía lo beneficioso que podría ser para él un perro.

Luego de haberlo meditado mucho y finalmente haber tomado la decisión, puedo decirte con certeza que el perro más que un regalo para nuestro hijo, ha sido un regalo para nuestra familia. La presencia de un nuevo integrante de la familia, nos ha puesto de cabeza (y bastante ocupados) pero la satisfacción que trae a tu vida es invaluable.

Tener temor de adoptar un perro es normal. Implica una responsabilidad y dedicación sobre un ser que no se podrá valer por si mismo y que tu tendrás que dedicar parte de tu vida a él. La responsabilidad que implica durante los siguientes diez o quince años de mi vida, por poco me hace desistir de la idea de adoptar, pero creo que pocas veces he visto en mi familia tanta felicidad compartida, desde el momento que vimos al perro en el centro donde lo adoptamos. Mi hijo por su lado, nunca había tenido contacto con animales, por lo que pasó de meramente tocarlo, a ahora abrazarlo y cargarlo. Mi esposa, quien no había nunca tenido un perro, ahora tiene un compañero que ahora la acompaña hasta para ir al baño. A mi, bueno, me toca llevarlo a hacer sus necesidades y bañarlo, pero igual creo que es adorable.

¿Puede un perro mejorar y hacerte crecer personalmente? Absolutamente. Creo que pocas veces he visto una forma tan simple de buscar y dar amor en una forma diferente a como lo harías con un ser humano. Al menos estoy convencido que no solamente yo, sino toda mi familia ha crecido enormemente con la llegada de este nuevo miembro a nuestra familia.

¿Y tú? ¿Estás pensando adoptar un perro? Comparte tu experiencia