Cuando escuchar puede salvar una vida

Algunas veces subestimamos el poder que tiene nuestra simple presencia en la vida de otros. Esta generación en la que vivimos, la información que recibimos y la posibilidad de comunicarnos globalmente nos ha traído enormes beneficios. Pero a su vez, el exceso de información y la posibilidad de estar en contacto con tanta gente a la vez, hace que vivamos en un mundo que nos hace sentir que somos parte de una muchedumbre que grita por todos lados y que debemos gritar muy alto para que nos oigan.

Quiero compartir la historia del sargento de la policía de San Francisco Kevin Briggs en una conferencia TED llamado el puente entre el suicidio y la vida. El ya retirado Sargento Briggs tenía como trabajo patrullar parte del puente de San Francisco. Unos de los Landamarks mas hermosos del mundo y a su vez un gran atractivo para aquellos que quieren quitarse la vida.

¿Quieres saber cuál es la mayor necesidad que tiene nuestra generación? Sentirse escuchada. Nuestros padres y abuelos no tenían los recursos para poder alzar su voz y ser escuchado, pero nuestra generación vive en un mundo de tanto ruido, que hace que tu propia voz no sea más que un pequeño zumbido en la multitud.

Muchas personas creen que el liderazgo y la influencia se alcanza hablando; he aprendido que la verdadera clave está en escuchar. Mantener la boca cerrada, la mente abierta y ponerte aunque sea por un instante en los zapatos de otro puede generar cambios significativos: desde conseguir una negociación o cerrar una venta, hasta ayudar a una persona en sus momentos más duros.

[tweetthis url=”http://wp.me/p4XT2l-RF”]Cuando estés en frente a una persona, si quieres hacer su vida aunque sea un poquito mejor: Escúchala [/tweetthis]