El día más impactante de mi vida

Quiero compartir contigo parte de mi ejercicio de escritura. Mi decisión de unirme a un plan de escritura es porque he quiero comenzar a prácticar con algunos recursos narrativos un poco diferentes a lo que generalmente hago, con la intención de enriquecer mis habilidades de escritura.

Nunca había escrito en forma narrativa y debo confesarte que he descubierto que es mucho más complejo de lo que yo mismo imaginaba. El ejercicio del día 5 ha sido escribir algún momento importante de tu vida, así decidí escribir acerca del día que nació  mi primer hijo.

Lo que vas a leer a continuación es un borrador. No está editado de ninguna manera; está en su forma más primitiva de escritura (write vomit en inglés). Más adelante estaré editándolo un poco para refinarlo y lo publicaré de nuevo, pero para ello, quisiera invitarte a leerlo y hacerte un par de preguntas:

  1. ¿Qué opinas de la historia?
  2. ¿Qué nombre le pondrías?

Gracias de antemano por tu feedback. Espero lo disfrutes.


Ya sabíamos que era el dia que estabamos esperando. El doctor nos había dicho que debíamos estar en el hospital el domingo a las 7:00 pm y asi preparar todo para el día siguiente. Mary y yo estábamos emocionados, pero al mismo tiempo nerviosos. Es dificil pensar que en tan solo pocas horas, nuestras vidas cambiarían para siempre: seríamos padres por primera vez.

Durante la mañana, aprovechamos para ir de compras con mi mamá y Ana. Salimos temprano y fuimos a buscar algunas cosas que Mary necesitaba para el hospital. Si bien ya el embarazo estaba bastante avanzado, Mary se sentía bastante bien y en plenas condiciones de caminar e ir a dar un paseo antes de irnos al hospital.

Era dia de las madres, asi que aproveché de llevar a mis tres mujeres a un buen desayuno (Lo que aqui en Estados Unidos se conoce como Brunch) antes de salir de compras. Panquecas, café, huevos, tocinetas y hash brown eran parte del desayuno americano que pedimos.

Mary nos comentaba que le daban ciertos malestares estomacales, y que pensaba que el desayuno posiblemente le había caído un poco mal. Ya días anteriores había tenido pequeños malestares, y como primerizos, no sabíamos identificar si eran dolores de estomago o dolores de parto. Lo que si es que hasta ese momento ella se mantenia bastante bien.

Pasada la tarde, Mary comenzó a sentir los dolores mucho más intensos. No pasó mucho tiempo en llegar a la conclusión que efectivamente eran dolores de parto y que debíamos apresurarnos, ya que los dolores habían coincidido con la fecha planeada por el doctor.

Partimos al hospital, a las 6:00 pm. Una enfermera nos recibió en la sala de emergencia y al decirle que Mary estaba en labor de parto, procedió a buscar una silla de ruedas inmediatamente, sentarla y comenzar todo el proceso de admisión. Mary sentía dolores cada vez más fuertes y seguidos, por lo que se me hacia muy dificil no sentirme emocionado y al mismo tiempo preocupado por ella y por el bebé. Ingresamos al cuarto, la señora Ana y yo, mientras mi mamá esperaba en una sala, ya que solo admitían 2 personas por paciente en el hospital.

Le pregunté a la enfermera cuando vendria el doctor y su respuesta fue bastante contundente. El bebé debe estar listo, para que el doctor venga, y para llegar a allí aún falta mucho.

Mary pasó toda la noche con terribles dolores. Su posición respecto a oponerse al epidural cambió cuando comenzó a sentir fuertes contracciones que no podía aguantar; y aunque le aplicaron la anestesia, los dolores no cesaron en ningun momento.

Eran cerca de las 4:00 de la mañana, cuando el dolor se había hecho tan intenso, que Mary no podía siquiera respirar. Por si fuera poco, una de las vías que habían puesto en su mano se había infiltrado y su mano comenzó a hincharse a un punto tal que parecía un guante de boxeo. En ese momento, enfrenté tal vez el mayor miedo que había tenido hasta entonces: Mary y el bebé estaban en una situación delicada y yo no podía hacer absolutamente nada por ellos.

La enfermera chequeó la dilatación a eso de las 6:00 am y nos dijo que ya estaba todo listo. Quedaba esperar al doctor. Desafortunadamente, por ser dia despues del dia de las madres, el doctor no llegaría tan rápido ni estaría disponible de forma tan inmediata. Aun asi, el doctor llego a eso de las 7:00 am. A los pocos minutos, sacaron unas piezas metálicas sobre las que pusieron las piernas de Mary y el doctor se puso toda la vestimenta para atender el parto. Alli supe: es el momento.

En menos de 15 minutos, Mary con ayuda del doctor y las enfermeras había dado a luz a nuestro primer bebé. El Doctor hizo algunos movimientos y puso al bebé encima del vientre de Mary. No pasó un minuto que el doctor separó al bebé de la placenta y mientras el seguía, un conjunto de enfermeras atendían al bebé.

Ante tanta emoción, corrí hacia el bebé e intenté tomarle algunas fotos, sin embargo, sabia que algo no andaba bien. Las enfermeras estaban todas alrededor del niño y se cruzaban palabras entre ellas y el doctor. Solo llegué a escuchar una sola frase que dijo una enfermera y que me marcó y me aterrorizó en un instante: El bebé no está respirando.

El doctor inmediatamente le dijo a la enfermera que halara la cuerda de emergencia, y en unos pocos instantes el doctor brincó de atender a Mary a atender al bebé. En un cambio de posiciones, yo me dirigí a un lado de Mary y ella que casi no comprendía porque estaba cansada y hablaban en inglés, se encontraba emocionada preguntándome cómo era el bebe.

Tuve que decirle unas palabras que me estremecieron:

— Algo esta pasando. — Le dije.
— Que pasa? — me pregunta ella.
— El bebé no respira. — Le respondí mientras la agarraba de la mano
— No me digas eso, no me digas eso por favor. — Su rostro cambió de alegría a tragedia en unos segundos.
— No se que está pasando, pero solo se que dijeron que el bebé no respira. — Le dije mientras intentaba contener las lágrimas de dolor.

Casi inmediatamente mientras Mary y yo conversábamos, el doctor regresó a donde estábamos nosotros y nos dijo: No paso nada, tranquilos, el bebé está bien; e inmediatamente escuchamos al bebé llorar. Salí corriendo a verlo, y ahora si estaba bien. Le estaban sacando el líquido que había tragado pero estaba perfectamente bien. Me acerque a Mary y le dije: está bien, y es hermoso!

En ese instante volví a verlo, y mientras el pequeño lloraba debajo de la lampara yo no paraba de contener las lagrimas de alegría al ver que de allí en adelante, mi vida había cambiado para siempre.

— Bienvenido a nuestra familia Sebastian. — Le dije, mientras tomaba su manito.