MIGUEL AGUERO

Lo que puedes hacer cuando crees en ti mismo

¿Te ha pasado alguna vez que cuando tienes un deseo de hacer algo y aparece una pequeña voz que te muestra todas las razones para pensar que es una mala idea y desistes de ella inclusive antes de comenzar?

Imagen Cortesía Blue Sky Studios
Imagen Cortesía Blue Sky Studios

No eres el único que escucha esa pequeña voz. La mayoría de nosotros escuchamos esa voz y posiblemente le prestamos tanta atención que matamos ideas geniales cuando apenas están siendo concebidas en nuestros pensamientos.

Es tan común la forma en la que esa vocecita nos estropea nuestros logros, que el dibujante Charles M. Schulz lo representó como una de las características más interesantes de Charlie Brown en la tira cómica Peanuts (Snoopy en algunos lugares de latinoametica).

Charlie Brown es un niño solitario, que pasa más tiempo hablando consigo mismo que con sus propios amigos. Sus voces interiores lo apoyan continuamente y van desde el máximo optimismo hasta sus mayores angustias.

Nunca fui un fanático de Peanuts, tal vez porque de niño no comprendía el poder del mensaje detrás de sus personajes. Sin embargo, cuando fui a ver la película, quedé atrapado por ellos, especialmente por Charlie Brown y su perro Snoopy.

En la película, Charlie pasa la mayor parte del tiempo en buscar la forma de al menos cruzar palabras con la chica pelirroja que le gusta, ideando mil formas de llamar su atención. En cada una de ellas, Charlie vive un aparente fracaso y se convence a si mismo no ser importante para la chica. Sin embargo, ella lo escoge como compañero de clases, pero sus inseguridades lo han convencido hasta un punto que siente que no se merece dicha elección. Las palabras que le dice la niña pelirroja al final, son una verdadera inspiración para aquel que se siente desanimado por sus fracasos y que te invito a disfrutar mientras ves la película.

Muchos de nosotros somos como Charlie Brown. Tenemos sueños, aspiraciones. Sin embargo, los temores, experiencias previas y supuestas amistades contribuyen a que perdamos los ánimos en aquello que creemos. Aun asi, Charlie Brown aunque se desanima o tiene temores, intenta nuevamente y en ocasiones alcanza pequeñas victorias.

Tal vez deberíamos aprender de ese pequeño niño calvo, que pese a sus miedos, no se cansa de ser un soñador.