MIGUEL AGUERO

Naciste para triunfar

La idea general de este artículo había estado rondando por mi mente durante varias semanas. Mi inquietud vino, cuando cierto día, me dí cuenta de la necesidad que hay en las personas en recibir una palabra de aliento al momento de pasar una crisis.

Naciste para triunfar
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A veces podemos pensar que la vida es dura y que el esfuerzo de alcanzar tus sueños es mucho más pesado de lo que podrías aguantar. Sabes una cosa, todos hemos sentido eso mismo, yo lo experimento, no menos de una vez por semana.

Creemos que las crisis vienen solamente a nosotros y que las otras personas tienen una vida plena y sin dificultades. Yo he tenido la oportunidad de compartir un poco más a fondo con personas que desde afuera se ven plenas y exitosas, pero internamente están completamente devastadas y sin rumbo.

¿Por qué tenemos el sentir de que no alcancaremos nuestros anhelos de forma tan seguida? Mi conclusión, es que es un mecanismo inconsciente que nos motiva a seguir luchando. Si sintieramos que todo está bien, es altamente probable que no nos movieramos a hacer nada. Sin embargo, la sensación de que no hemos alcanzado la meta, nos motiva a seguir luchando, aunque en ocasiones ese sentir sea doloroso.

Lo que no debes perder de vista nunca, es que naciste para triunfar. Somos un milagro de Dios. Tu vida no es un accidente y estar aquí en este momento no es por casualidad. No puede ser casual que te hayas formado de un solo espermatozoide entre millones, en un universo donde hasta donde conocemos, las posibilidades de vida, son pocas.

No reconocer el rumbo que va a llevar tu vida, puede en ocasiones ser frustrante, pero debes confiar en que el camino hacia donde van a llevarte las cosas que hacen tienen un propósito. Steve Jobs dijo una vez:

No puedes conectar los puntos hacia adelante, solamente puedes conectarlos hacia atrás. Así que debes confiar en que lo que estás haciendo hoy, de alguna manera estará relacionado con lo que estarás haciendo mañana.

Así que si en algún momento te sientes desmotivado o sin rumbo, no olvides nunca, que naciste para triunfar.