MIGUEL AGUERO

Tu familia es el mejor respaldo de tu liderazgo

Cada 3 meses tengo una reunión con la maestra de la escuela de mi hijo Sebastian. En la última reunión, la maestra me hizo un comentario, que me sorprendió tanto, como pareciera le sorprendió a ella misma. En base a la célebre frase de Martin Luther King “I Have a Dream”, le preguntaron a cada niño, cuál era su sueño, a la que Sebastian le respondió: My Dream is To Work in the church with my Dad (Sueño con trabajar en la Iglesia con mi papá).

tu familia respalda tu liderazgo

A pesar que comparto con muchas personas, pocas veces recibo una afirmación tan contundente acerca de mi propio liderazgo, como el que recibí de mi propio hijo. Mi hijo ve el tiempo que invierto en la iglesia, ayudando a otras personas, coordinando las celebraciones y en funciones administrativas, que en ocasiones han implicado recortar nuestro tiempo como familia, sin embargo, en su óptica, mi trabajo ha sido para él un símbolo de admiración y de deseo de imitar ¿Ha ocurrido esto en la vida de mi hijo de forma casual?

Mi respuesta es No.

Podría escribir muchos artículos en los que comparta contigo la forma en la que intencionalmente he trabajado en hacer que mi hijo reciba influencia de mí, y puedo decirte con toda certeza, que esos mismos principios aplican hacia cualquier persona que deseas que sea tu seguidor. Lo que esencialmente ha contribuido ha sido:

  1. Demostrarle amor. Esto a veces suena muy abstracto, por eso quiero ser claro. palabras de afirmación, de apoyo, de hacerlo sentir que estoy siempre con él y que lo amo, sin importar lo que él piense.
  2. Escucharlo. Muchas personas incurren en decirles “Cuando los adultos hablan, los niños no se meten”. Si bien hay que educarlos a que sepan esperar, también debes demostrarles que él es importante.
  3. Involucrarlo. Mi hijo ha participado en mis actividades de la iglesia desde que tomé participación administrativa en ella. Al principio ayudaba con cosas simples como organizar las sillas, pero hoy ayuda en cosas más complejas como la iluminación. Para ser un niño de 5 años, tiene el privilegio de estar en el equipo técnico, debido a que nos ayuda de forma disciplinada y obediente.
  4. No presionarlo. Hasta el momento no he tenido inconveniente con que él no quiera ayudarnos. Sin embargo, en las pocas veces que esto ocurre, no lo presiono. Si por alguna razón él decide no participar más, comprenderá que tiene la libertad de hacerlo, pero al ocurrir, seguramente también perderá algunos privilegios que actualmente tiene como parte del equipo técnico.

Puedo decirte con certeza que recibir de mi hijo este mensaje, ha valido la pena. Tal como dije al principio, ha sido la mejor afirmación de liderazgo que he recibido en mi vida y una verdadera motivación, es que si mi hijo y mi esposa confían en mi liderazgo, entonces estoy haciendo lo correcto.

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